Maria, Una historia de triunfo y éxito.

           Maria Guadalupe arrivó a Estados Unidos con tan solo 6 años de edad. Sus padres Rosa y Abel siendo Residentes Permanentes no podían darse el lujo de dejar a su pequeña hija en su natal Tijuana, México; por lo que, decidieron traerla a este gran país con la firme convicción de proveer a su hija una educación vanguardista y de primer mundo… una historia de éxito estaba por vislumbrarse.

En un inicio no fue nada fácil, al no contar con un estatus migratorio regular muchas ventanas de oportunidad se cerraron, o peor aún, puertas sin abrir. En el año 2004 con la asesoría de un representante legal la madre de Maria, Rosa, decide enviar una solicitud con el objetivo de regularizar a su hija y acceder a una residencia permanente. Debido a factores fuera de control, desafortunadamente el proceso fue negado por la autoridad migratoria. El sueño que venía construyéndose se vio mermado por éste acontecimiento. Sin embargo, varios años después, deciden armase de valor de nueva cuenta y depositan su confianza en nuestra representación legal a sabiendas que sería un trámite que tomaría tiempo, esfuerzo, paciencia y ahínco.

La aventura comenzaba de nuevo, en primera instancia la petición presentada al gobierno en el año 2004 fue cancelada y nuestras aspiraciones a residencia estarían limitadas. No obstante, en base a un argumento bien estructurado logramos recapturar la anterior petición de fecha 2004 y adjudicarla a una nueva petición.

Por otra parte, Maria continuaba sin estatus legal migratorio en el país; por lo que, en 2012 con la promulgación y entrada en vigor del programa Acción Diferida logramos la adjudicación de un permiso de empleo y por ende, estatus legal provisional a Maria. La tarea no estaba terminada, sin embargo, continuábamos escalando peldaños.

          Comenzamos el 2014 con excelentes noticias, la petición que habíamos enviado ya contaba con una residencia disponible para Maria. Al terminar su proceso de residencia El Consulado Americano en Ciudad Juárez designó un día y hora a fin que se presentara y dictaminara si aprobaban o negaban su visa. Dada la peculiaridad de su proceso, decidimos estar prevenidos y solicitamos un permiso de viaje que le permitiera regresar al país legalmente en dado caso de que la respuesta por parte del consulado fuese negativa. Al acudir a su entrevista desafortunadamente la autoridad consular solicitó un perdón debido a los años que estuvo con estatus irregular.

Tomo a Maria y a sus padres bastante tiempo recabar la documentación necesaria para satisfacer los requisitos del perdón que estaba por enviarse. En el inter, su estatus legal estaba por expirar y fue necesario renovar su permiso de empleo basado en Acción Diferida. No fue sino hasta mediados del año 2015 que nuestro siguiente objetivo fue obtenido satisfactoriamente… el perdón, había sido aprobado. Un par de meses después la notificación que tanto habíamos trabajado por alrededor de 6 años llegaba a nosotros, el Consulado de Ciudad Juárez deseaba entrevistar de nueva cuenta a Maria a fin de adjudicarle su residencia permanente. Un segundo permiso de viaje fue tramitado para tener certeza de que iba a regresar con o sin residencia permanente.

Por nuestra cuenta tomo, como sus representantes legales, mucho valor el comunicarles y darles directriz en cómo llevar a cabo este último paso. Se le dieron a Maria todas las herramientas necesarias parar atender su entrevista, pero sobre todo, se le transmitió seguridad y certeza de que su residencia permanente estaba por ser aprobada.

¡El milagro sucedió! la fecha: 29 de diciembre de 2015, la decisión: residencia aprobada. Fue tanta la emoción y felicidad de Maria que logro conmovernos y llevarnos hasta las lagrimas. Desde entonces, Maria ha comenzado su 2016 con una vida por delante llena de expectativas, objetivos y sueños por lograr.

Estaremos eternamente agradecidos y en deuda con ella por haber depositado su confianza en nosotros, pero sobre todo, que fuimos una pieza fundamental en la obtención de sus anhelos y aspiraciones.

Gracias Maria.

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